Un argentino inventó “bio troncos” para reemplazar al carbón y la leña

Produce mil toneladas al año y tiene un negocio rentable, pero todavía pelea contra los tradicionalistas del asado con leña

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Gracias a la casualidad y la inventiva, un argentino encontró una manera de fabricar troncos que pueden usarse en reemplazo de leña y carbón sin necesidad de cortar árboles. Los miles de toneladas de “bio troncos” se hacen en el Alto Valle de Río Negro con la pulpa de las manzanas y peras que se utilizaron para producir sidra, y tienen el mismo efecto y el mismo valor que cualquier bolsa de carbón.

José Alberto Aramberri fundó Biót, la empresa que vende los “bio troncos” que ayudan al medio ambiente y que descubrió de casualidad. Según contó a Tech Insider, se llevó un “pedazo de pegote seco” —la pulpa desechada de la producción de sidra, a la que se llama orujo— para hacer unas pruebas y, al intentar cortarlo, salieron chispas.

A partir de ese momento, decidió encontrar la manera de secar las enormes cantidades de pulpa que le sobran a los productores de sidra, para luego convertirlos en “bio troncos”. Orujo hay de sobra: según Tech Insider, solo la industria de la sidra de manzana del país genera unas 75.000 toneladas métricas de sobras. En este sentido, el productor Marcelo García de la cooperativa de sidra La Delicia explicó que sacarse de encima el orujo es beneficioso para él, ya que sino se genera un cuello de botella: “El no retirar el orujo nos complica, porque no podemos continuar la producción”.

Cómo se crean los bio troncos

¿De dónde sale el orujo? Según el informe de Tech Insider, es la sobra de la sobra: la fruta “dañada” del Alto Valle de Río Negro es la que se usa para hacer sidra, y la pulpa que queda después de prensarla tres veces para extrae el jugo se denomina orujo. “Es un descarte, no un desperdicio”, graficó García.

Toda esa pasta —que está compuesta en un 80% por agua— se lleva en camiones al campo de Aramberri, que lo deja en el piso secando al sol por dos días, ya que esa es la forma más barata de hacerlo. Después, el inventor creó una máquina para darle forma a los troncos que, con la ayuda de un tractor, dispensa una línea de orujo al suelo y lo corta en forma de ladrillo.

Una vez secos, José amontona los bio troncos. “La pila se va vendiendo paulatinamente, a medida que llegan los clientes”, explicó Aramberri, que lleva su empresa junto con su esposa Cristina, quien ayuda con el lado de marketing y ventas del negocio. Aunque también tienen una huerta con frutillas y frambuesas, su principal fuente de ingreso es Biot.

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