China transforma sus ciudades para frenar inundaciones

China está ampliando sus planes de “ciudades esponja”, que pueden ayudar a prevenir inundaciones, promover la biodiversidad y reducir las emisiones. Pero, ¿qué son exactamente estas ciudades y cómo funcionan?

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Ante el agravamiento de las inundaciones urbanas, las ciudades chinas están desarrollando lo que se denomina «ciudades esponja». En lugar de depender de la «infraestructura gris» de diques, tuberías, presas y canales, las «ciudades esponja” permiten que las zonas urbanas absorban el agua en épocas de mucha lluvia y la liberen en tiempos de sequía.

Las «ciudades esponja» se apoyan en vías fluviales naturales que serpentean y frenan el agua.

 

Estos conceptos podrían utilizarse en ciudades de todo el mundo para combatir las inundaciones, absorber el dióxido de carbono, aumentar la vida animal y vegetal, y ampliar los espacios verdes. Según Kongjian Yu, decano de la facultad de arquitectura de la Universidad de Pekín y pionero en la investigación de las «ciudades esponja”, el enfoque actual de construir grandes barreras de hormigón y cubrir todas las superficies permeables está condenado al fracaso y que, en su lugar, las ciudades deberían adoptar soluciones basadas en la naturaleza para las inundaciones.

Yu lleva más de 20 años haciendo campaña en China para la adopción de este tipo de ciudades. El tema saltó a la palestra cuando las inundaciones de Pekín en 2012 paralizaron la ciudad y mataron a decenas de personas. Las inundaciones allí, y en otros países en desarrollo como India y Bangladesh, han sido atribuidas a la rápida urbanización y a la destrucción de los humedales, que son esponjas naturales que atrapan y liberan el agua lentamente.

Limpiando el agua

Las vías naturales de las lluvias y los suelos permeables empleados en los diseños de las «ciudades esponja” limpian el agua y reducen la contaminación. El agua de lluvia puede evaporarse y enfriar la ciudad. Además, en teoría, puede utilizarse en el sistema de suministro de agua para tareas como el riego y la limpieza de las calles, reduciendo el consumo de agua del grifo.

Las superficies permeables, como en la foto, permiten que el agua se filtre en el suelo.

 

Según Yu, la vegetación, los sedimentos y los microorganismos en los sistemas de agua de las «ciudades esponja” podrían acabar sustituyendo muchos de los sistemas de filtración de agua urbanos, que consumen mucha energía, o al menos reducir la carga que suponen.

Arma contra las inundaciones

El experto de la Universidad de Pekín cree que si el uno por ciento de la tierra se destina al drenaje del agua se detendrán la mayoría de las inundaciones. Y en el caso de inundaciones bíblicas, que ocurren una vez cada mil años, bastaría con destinar el seis por ciento del terreno al drenaje del agua para detener los daños.

Los humedales ayudan a luchar contra el cambio climático y a preservar la biodiversidad.

 

A medida que el cambio climático se agudiza, también lo hacen los fenómenos meteorológicos catastróficos. Estos traen lluvias aún más imprevisibles a las ciudades y corren el riesgo de desbordar los sistemas actuales. Pero los defensores de las «ciudades esponja” dicen que, además de ser una buena forma de reaccionar ante el cambio climático, también son una buena forma de combatirlo.

Las infraestructuras de las «ciudades esponja”, según ellos, requieren mucha menos energía para su mantenimiento en comparación con las infraestructuras grises. Reducen la carga en las instalaciones de tratamiento de agua y la construcción de este tipo de infraestructuras requiere menos recursos, incluyendo menos hormigón. Además, las «ciudades esponja” contienen grandes espacios verdes que absorben el dióxido de carbono. Si se adoptaran en todo el mundo, los expertos afirman que esto podría suponer un cambio real en el cambio climático, reduciendo el riesgo de inundaciones a nivel mundial.

Fuente: dw

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