Campanópolis: la aldea medieval que enfrenta la batalla moderna del coronavirus para seguir de pie

La historia de este pintoresco lugar en pleno corazón de La Matanza que se ha convertido en el favorito de cientos de turistas y fotógrafos amantes del aire libre.

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Uno llega a Campanópolis y el primer pensamiento que te atraviesa es el de no poder creer que un lugar con “espíritu medieval”, como su cuenta oficial de Instagram lo define, se encuentre tan cerca de nosotros y listo para ser descubierto. Ubicado en La Matanza a un costado del kilómetro 31 de la ruta 3, González Catán, encontramos un sitio cuya historia es igual de fascinante que su arquitectura y reliquias que expone. Un repaso de cómo un sueño que empezó un hobby se transformó en una visita obligada para los amantes del aire libre y la fotografía.

Campanópolis inicia su historia a principios de la década del 70 cuando su creador, Antonio Campana, adquiere las tierras tras un litigio con el CEAMSE que en un primer momento había expropiado el lugar. Cuenta su hijo, Oscar, que su padre decidió iniciar este proyecto tras haber superado tres cánceres y como una forma de dejarle algo a generaciones futuras.

Campana empezó a recolectar los objetos que incluyen puertas, herraduras, manijas, piedras ventanas, lámparas y postes en remates y tiendas de antigüedades. De hecho, una de las columnas que se exhibe en las afueras la obtuvo en el remate de Galerías Pacífico a principios de los 90.

Su edificación pasa por casi todos los estilos: barroco, gótico y romano. Un íntimo de Campana contó que el hombre tenía 10 obreros trabajando en la construcción y él mismo les daba indicaciones sobre donde debían colocar las ventanas, puertas y demás objetos, aun “cuando parecía no tener sentido”. Campana era un nene perdido en su propia pasión, pasaba horas dedicadas a que su sueño vaya tomando forma y se convierta finalmente en lo que todos conocemos como Campanópolis.

Pero, ¿cómo este proyecto personal terminó convirtiéndose en un lugar turístico de fin de semana y en un set de filmación de películas y comerciales? “La parte turística fue un poco de fuerza mayor porque el emprendimiento tomó una impronta muy importante con muchos metros de pasto para cortar, litros de pintura para pintar y hay que pagar impuestos, sueldos y eso llevó a abrirlo a la gente”, explicó Oscar quién se hizo cargo del lugar cuando falleció su padre en 2008.

Por supuesto que un lugar que vive del turismo fue seriamente afectado por la pandemia de coronavirus, el lugar estuvo cerrado ocho meses y reabrió sus puertas hace tres para retomar las visitas guiadas, en esta oportunidad con protocolo. “No hay peligro de contagio porque es todo al aire libre”, comentó Campana hijo.

«La aldea» espera superar la pandemia y recuperarse tras tantos meses de parate que afectaron duramente en materia económica al lugar ya que el turismo era y es un pilar en su mantenimiento. “Sobrevivir, ir día a día” son los planes a corto plazo para el encargado del lugar.

Así como la Edad Media fue testigo de guerras, epidemias y de nacimientos de leyendas como la del Rey Arturo, Campanópolis fiel a su espíritu medieval se calzó la armadura para darle pelea al coronavirus y lograr seguir de pie para que sus visitantes se conviertan en doncellas y príncipes por un rato y continúen escribiendo historias fantásticas como su creador Antonio hubiese querido.

Fuente: Diario 26

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